¿Cuántas veces a lo largo de las décadas nos hemos sacado literalmente el sombrero para aplaudir el grado de desarrollo y pasión que impera en el automovilismo argentino? Innumerables ocasiones por cierto, pero del mismo modo vaya que es difícil encontrar un momento histórico en el que nuestro deporte motor se haya transformado en punto de referencia para los trasandinos.  Lo más probable es que la gran mayoría no encuentre demasiados episodios en el que fuésemos los referentes de la región, sin embargo, afortunadamente tenemos algunos capítulos destacados y uno de ellos corresponde a la visita que realizó la Fórmula 3 Renault a Mendoza en marzo de 1986, instante en que los argentinos quedaron absolutamente sorprendidos ante la cantidad de autos en pista y por sobre todas las cosas ante la puesta en escena de la categoría, marcada por la presencia de bellas promotoras y el apoyo de innumerables empresas estelares de nivel internacional como John Player Special, Pionner, Kodak, Philishave, Whisky J&B, Denim y Fuji, solo por citar algunas.

La semana pasada les narramos el contexto en que se dio este viaje de la F3 nacional a territorio argentino y los pormenores suscitados a lo largo de las tandas de entrenamientos y clasificación, ante lo cual ahora es el momento de pasar al instante más esperado de ese épico weekend del automovilismo nacional en Argentina; nos referimos al desarrollo de la carrera que correspondía a la segunda fecha de la temporada 1986 que había comenzado en pleno periodo estival en la áspera superficie de la Base Aérea de Quintero en la quinta región.

 

Un inicio eléctrico

Bajo un intenso calor y cielo celeste inmaculado los pilotos salieron en la mañana del domingo a realizar la prueba de tanques llenos donde Juan Carlos Silva volvió a ponerse en la cima de la tabla, y con el plus de batir en dos décimas el tiempo que le había permitido quedarse con la pole position, sin embargo, la gran figura de esa breve práctica fue Clemente Gimeno quien, una vez solucionado los problemas con el tacómetro que afectaron la relación de caja escogida para la prueba mendocina, en apenas 10 minutos de accionar en la pista demostró tener un auto en condiciones para dar batalla en la carrera pactada a 34 minutos.

“Tras confirmar la falla del tacómetro volvimos a relacionar el auto y salir a pista unos minutos en la mañana. De inmediato supe que tenía una máquina muy competitiva, ya que en pocas vueltas logré mejorar en más de 7 décimas de segundo el tiempo que había marcado en clasificación”, rememora Gimeno.

Con Silva en la pole, Gimeno de regreso al nivel competitivo y Bacigalupo, Bengolea y Alcalde dispuestos a darlo todo, la F3 se aprontaba a una fecha impresionante que no decepcionaría a nadie.

A eso de las 14:30 horas comenzaron las ceremonias previas que incluyeron la entonación de los himnos patrios de Argentina y Chile, y un homenaje del Presidente de la FADECH, Hernán Martínez, al timonel del Automóvil Club de Mendoza, Antonio Día Constantinis, todo un símbolo de las estrechas relaciones que imperaban por aquel entonces entre las organizaciones automovilísticas de ambos países.

Con 19 autos en pista (Marcos Antonio Hormazábal, Henry Martin y Jorge Serrano no largaron la carrera), todo estaba listo para el inicio del Gran Premio Discoteque Gente, que tenía a uno de sus dueños, Luis Undurraga, partiendo desde la décima y última fila de salida.

Mientras en el circuito miles de espectadores seguían con interés el espectáculo, en Chile todos los fans tuercas que estaban “prendidos” a la transmisión en vivo del Canal 11 de la Universidad de Chile sufrían súbitamente un golpe inesperado, ya que a raíz de un corte de luz en Mendoza nadie pudo ver la partida a través de la pantalla chica. Ante tamaña situación la corporación de televisión universitaria debió recurrir a su equipo electrónico de emergencia, pero a esa altura ya habían transcurrido dos vueltas de competencia, por lo que cuando volvió la señal varias posiciones habían cambiado con respecto al orden de la grilla.

La máxima novedad en los primeros metros de carrera se dio nada menos que en la punta, puesto que Santiago Bengolea haciendo gala de una de sus clásicas partidas fulgurantes se hizo del liderato por delante del poleman Juan Carlos Silva, Carmelo Campeone, Giuseppe Bacigalupo, Clemente Gimeno y Gonzalo Alcalde en el Berta Renault que emulaba la decoración verde-rojo de los Alfa Romeo de Fórmula 1 en que en 1984-85 manejaron Riccardo Patrese y Eddie Cheever.

Tras 8 vueltas de acción la clasificación general anotaba la deserción de dos pilotos ilustres: Iván González y Carlos Capurro. El primero se vio obligado a abandonar tras “pifiar” una pasada de cambios, mientras que un apesadumbrado Carlos Fernando se bajó de su Tulia Renault auspiciado por Fuji producto de la entrada de una piedra en su carburador.

El calor se sentía en el aire y también en la pista, ya que mientras Silva recuperaba la punta superando a Bengolea con una hábil maniobra en la recta posterior al puente, Gimeno comenzaba a hacer de las suyas colocándose tercero tras adelantar con gran facilidad a Bacigalupo y al crédito local “Pocho” Campeone”.

Gimeno tenía un verdadero misil, lo cual le llevó a incrementar el ritmo con tal de deshacerse de los punteros. Clemente lograría superar con cierta comodidad a Bengolea, pero tendría más problemas a la hora de intentar el sobrepaso a Silva. Tras cumplir el noveno paso por meta los punteros corrieron rueda a rueda por varios instantes en una maniobra épica que terminó con ambos derrapando y perdiendo valiosas décimas de segundo que serían aprovechadas por el siempre astuto Bengolea, quien nuevamente se colocaba a la vanguardia.

“Sin querer queriendo” Bengolea estaba de nuevo en el #1, sin embargo, su liderato duraría muy poco debido a una grave situación que el propio Santiago nos recuerda en primera persona.

“En Mendoza pasé uno de los momentos más ingratos de mi carrera deportiva, ya que por poco no terminé impactando a un ebrio que se me cruzó en plena pista. Casi me volqué al hacerle el quite, pues debí pasar por el pianito, pero afortunadamente no pasó nada, aunque lo recuerdo como algo muy desagradable”, rememora Bengolea ante un hecho en términos concretos le hizo caer al tercer lugar por detrás de Gimeno y Silva.

Pese al desgraciado momento Bengolea no perdería la concentración y así fue como cinco vueltas más tarde recuperaría la segunda plaza ante un mermado Silva, quien abandonaría en el mismo giro tras romper un metal de la biela del motor. El rostro de su padre y preparador Juan Manuel lo decía todo, y es que los miembros del team J&B-Licores Despouy estaban convencidos que la victoria era suya.

El automovilismo siempre otorga sorpresas y en ese sentido mientras Juan Carlos abandonaba la carrera y Bengolea cedía terreno ante el surgimiento de un hecho impensado, adelante Gimeno ampliaría la ventaja para así marcar la mejor vuelta de carrera en el giro 25 y consolidar distancias rumbo a su primera victoria del año, quizás la más memorable de su dilatada trayectoria en el deporte motor como el propio Clemente lo analiza a la distancia.

“Fue una de mis carreras más bonitas. El hecho de saber que tenía un auto competitivo me dio la tranquilidad necesaria para hacer una gran actuación y ganar la competencia. Lo disfruté al máximo, ya que fue sensacional contar con la posibilidad de competir en un circuito donde se corría realmente a fondo”, expresa Gimeno desde su departamento en Santiago, mostrando a través de su lenguaje no verbal la emoción que le genera recordar un momento que anota con letras destacadas.

Pese a no ser mostrado demasiado por las cámaras de TV, el argentino Campeone fue uno de los pilotos espectaculares de esa jornada, puesto que por largas vueltas se defendió con uñas y dientes del asedio de Gonzalo Alcalde, quien abandonaría a 13 vueltas del final tras sufrir la rotura del eje del carburador, una de las tantas fallas que sufriría durante esa temporada.

“Tuvimos un gran duelo con Campeone, pero lamentablemente no disponíamos de un auto competitivo. Ese año nuestro preparador Fernando Kokaly se la jugó a full con nosotros (equipo Denim), pero los Berta y los motores Renault que compramos en Argentina no rendían como esperábamos, por lo que al final 1986 fue una decepción”, manifiesta hoy en día Alcalde, aún decepcionado ante el recuerdo de una temporada que en teoría se anunciaba como la del despegue definitivo en su carrera.

Así como Alcalde sufría en ese 1986, el auto RR01 que meses antes había vendido el serenense se transformaba en la carta de presentación para el joven Martín Ferrer, quien durante ese weekend en Mendoza sumaba sus primeros puntos en la Fórmula 3 rematado cuarto.

“Luego de ganar 3 títulos en la Monomarca Fiat 125 pasé a la Fórmula 3 con un auto preparado por Nicolás Delpino. Lamentablemente disponíamos de muy pocos recursos y las empresas que me apoyaron ese año (Bosch, Mobil, Indubal y Diadora) solo lo hacían a través del sistema de canje, ante lo cual debía ingeniármelas para vender sus productos entre fecha y fecha”, rememora Ferrer con un dejo de frustración.

Historias como la de Alcalde y Ferrer muestran que no todo lo que brillaba era oro en la F3 de los 80, una era en que “ricos y pobres” convivían en el mismo circo, ingeniándoselas para armar espectáculos memorables como el de ese 9 de marzo de 1986, en el que nuestra por entonces “categoría máxima” se vestía de etiqueta para hacer vibrar a Argentina y dejar en claro que el automovilismo “made in Chile” también tenía las armas para convertirse, aunque fuese por un corto periodo de tiempo, en un referente indiscutido de Sudamérica.

RESULTADOS FINALES GRAN PREMIO DISCOTEQUE GENTE

Circuito San Martín de Mendoza

1 Clemente Gimeno (Philishave Marantz) 41.34.02 a 151.238 km/h

2 Santiago Bengolea (Pionner – Kodak) 41.35.99

3 Giuseppe Bacigalupo (John Player Special) 41.45.37

4 Martín Ferrer (Bosch – Mobil – Indubal) 42.27.86

5 Mauricio Perrot (Gulf) 42.28.42

6 Cristóbal Geyger (John Player Special) 42.30.06

7 Víctor Matthei (Fuji) 42.38.77

8 Cristián del Fierro (Denim) a 1 vuelta

9 Claudio del Fierro (Centrocom Rosen) a 1 vuelta

10 Juan Antonio Amenábar (Pioneer – Kodak) a 2 vueltas

11 Luis Undurraga (Caledonia) a 3 vueltas

Mejor vuelta en carrera: Clemente Gimeno 1.14.87 a 153.447 km/h

Nota: El mendocino Carmelo Campeone remató cuarto, pero no sumó puntos para el campeonato

BLOQUE VINTAGE: BRILLANDO AL OTRO LADO DE LA CORDILLERA, PARTE II

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