El automovilismo mundial inició el mes de mayo rindiendo justo tributo al tricampeón mundial de Fórmula 1 Ayrton Senna, quien falleciera hace 24 años en el circuito Enzo e Dino de Ferrari en Imola.

Las muestras de cariños hacia el brasileño no se han parado de suceder a lo largo y ancho de todo el mundo, y Chile tampoco ha estado ajeno a esta tendencia, situación que no debe mover a sorpresas puesto que desde mediados de los 80 el astro paulista fue sin duda el favorito de la mayoría de los aficionados en nuestro país, aunque pocos tuvieron la fortuna de conocerlo tan de cerca como Héctor Sotomayor Serra, recordado piloto de Fórmula 3 fallecido en 2016, quien compartió pista con Senna Da Silva disputando dos sudamericanos de Karting.

Durante 2012, año en el que trabajó duramente como preparador del equipo Claro de la F3 chilena, Sotomayor nos concedió una extensa entrevista en la cual expuso interesantes antecedentes de su exitoso paso por el Karting y la F3, y también de sus anécdotas con el legendario Ayrton Senna. Te acompañamos a repasar sus comentarios en primera persona.

ÉXITOS EN EL KARTING

“Mi debut fue a comienzos de los ´70 en la categoría Junior del Karting. Se dio como algo bastante natural, ya que desde chico iba a las pistas y además Juan Carlos Silva, quien también corría, es mi primo hermano.

Ahí comenzó una larguísima historia asociada al Karting y al automovilismo en general.  Disputé campeonatos sudamericanos, e incluso en 1975 a los 14 años de edad logré el segundo lugar de los Junior en el sudamericano que se disputó en Las Vizcachas.

Después pasé a la categoría internacional. Hice el campeonato sudamericano de San Juan en 1977. En una de las finales, finalicé tercero, pero no di con el peso por 50 gramos o algo por el estilo, así que imagínate como estaba.

En esos años correr en karting era carísimo, ya que había libertad para probar todo el día en las competencias internacionales, desde las 8:30 AM hasta que se acabara la luz natural. En esas circunstancias te gastabas 2 a 3 juegos de neumáticos por día. Se llevaban alrededor de 10 motores y todo el tiempo se les hacía rodaje.

Ahora justamente a raíz de los altos costos que tenían los campeonatos internacionales, los horarios de pruebas libres están bastante limitados, tipo Fórmula 1. La pista se abre los días jueves, tienes 3 a 4 entrenamientos controlados y chao.  Al día siguiente vamos con una prueba y de ahí se realizan las clasificaciones. Así se gasta menos fierro, ya que antes tenías que desembolsar mucha plata para correr en el karting.

En 1981 fui al campeonato Panamericano en Porto Alegre junto a otro chileno Antonio Méndez.  Una tremenda experiencia.

Volviendo a la actividad nacional, gané la categoría internacional 7 a 8 veces hasta que me llegaron las ganas de pasar a los Fórmula”.

EN LA PISTA CON AYRTON SENNA

“Lo conocí en 1977 en el campeonato sudamericano de San Juan. En esos momentos su nombre era Ayrton Da Silva. Era un piloto realmente extraordinario. Recuerdo que estaba al lado de su pit y veía como trabajaba, lavaba su karting después de cada día de entrenamiento. Un tipo súper profesional. Él debería haberse adjudicado fácil ese sudamericano, pero se quedó sin frenos en la final y eso le permitió ganar a Dessio Bellini, otro brasileño buenísimo de la época. Después me lo topé en Porto Alegre en 1981, cuando ya era subcampeón mundial de Karting. En esa ocasión compartimos el mismo hotel, comíamos juntos y era uno más del grupo, muy humilde”.

AÑOS EN LA FÓRMULA 3

“Mi primer acercamiento se dio con Sergio Santander, a quien acompañé bastante. Fuimos grandes amigos.  Junto a Juan José San Pedro acompañábamos a Sergio en la época que corrió en los chasis Vesa de F3.  Incluso llegué a probar los autos de Santander.

Lamentablemente después vino su muerte y no fue hasta el año siguiente, 1988, que se dio la opción de debutar oficialmente.

Le arrendamos un auto al Pepe Bacigalupo y gracias al apoyo de un amigo del karting logré el auspicio de una empresa de ropa deportiva llamada Fortuit.

La verdad es que nos fue más o menos, ya que se le cortó una biela al motor, por lo que decidimos no arrendar más el auto y comprar uno para partir el año siguiente en buenas condiciones.

Ahí decidí adquirir un auto de mi primo Juan Carlos Silva, un chasis Larroquette, que era una joya realmente. En ese momento vendí todos mis kart, todos mis motores y mi amigo puso otro tanto del dinero con tal de comprar esa máquina.

Con el auspicio de Fortuit y con lo que había nos manejábamos en términos de presupuesto para correr en la Fórmula 3. Si bien Juan Carlos me daba una mano, la parte técnica la veía yo mismo.

Durante esa campaña se lograron buenas actuaciones, pero la familia de mi amigo no estaba de acuerdo con este apoyo, por lo que el acuerdo se terminó a fines de 1989.

En 1990 pude disputar la primera fecha gracias al aporte de Chevrón. En esa carrera inaugural disputada en el Belloto peleamos la pole con el Kuto Horta. Anduvimos súper bien. Debí haber ganado, pero a mitad de competencia subió la temperatura del auto, debido a la rotura en la empaquetadura de culata, por lo tanto al llegar sobre las 7.000 rpm el coche se recalentaba. No tuve otra que bajar las vueltas del motor para así mantener el auto con una temperatura adecuada.

Ya a contar de la segunda fecha se armó el equipo Cerveza Escudo y de ahí se empezaron a dar resultados súper positivos. Durante esa temporada compartí sponsor con Julio Infante y en 1991 con Kurt Horta, pero teníamos distinto auto, taller y preparador. Con Kuto tuvimos una muy buena relación. Un tipo profesional y de estilo conductivo cerebral similar al mío. Por eso logramos varios podios y llegar en casi todas las carreras.

1990 fue un año muy positivo, el primero de la multimarca en los F3, con la llegada de Alfa Romeo y Citroen, a lo que se sumó después el arribo de Nissan y Mitsubishi.

Creo que a partir de esa nueva norma empezó a decaer la categoría, puesto que los costos se encarecieron bastante y además con el nivel local se hacía muy complejo lograr que los motores rindieran a un nivel similar. Si actualmente nos cuesta equiparar propulsores de una misma marca, imagínate lo que sucedía con la multimarca.

En 1991 por ejemplo estaba con los motores Renault y realmente no teníamos nada que hacer para competir contra los Alfa Romeo que tenían Bacigalupo e Iván Mesías, sobre todo en la pista larga de Las Vizcachas.  Ese año los Alfa tenían dos carburadores Webber 40/40, que les otorgaba un plus notable, sin embargo, la gente que veía el reglamento decía que con esa configuración corrían en desventaja.  Una cosa de locos, ya que era cosa de ver cómo nos pasaban en la recta principal para ver la diferencia de potencia. Al año siguiente lo dejaron con un carburador Webber 40/40, y si bien la competencia se emparejó algo, igual era muy difícil batirlos.

Al problema que provocó esta multimarca después se sumó la pérdida de las transmisiones televisivas en vivo (a mediados de 1994). Ese fue un gran golpe para la categoría. Empezaron a dar las carreras en diferido, pero ya no era lo mismo. Los auspicios perdieron el interés y por ende se hacía muy complicado lograr apoyo”.

Tras esforzadas campañas que no iban retribuidas con el apoyo de la empresa privada, Sotomayor dejó la Fórmula 3 nacional a mediados de 1993 para iniciar a tiempo completo su campaña como preparador, la que incluyó múltiples títulos nacionales de Karting, varias actuaciones internacionales en mundiales y buenas campañas en la propia F3 con pilotos de la talla de Diego Rojo, Sebastián Valenzuela, Jorge Bas, Benjamín Moreau y Matías Horta.

Desde este espacio saludamos al cielo a Héctor Sotomayor Serra, un apasionado como pocos del deporte motor, cuyo legado tuerca es seguido con la misma devoción por sus hijos Enzo y Diego.

BLOQUE VINTAGE: HOMENAJE A UN GRANDE

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