Cuando hablamos de historia en la Fórmula 3 nadie le ha dedicado tanto tiempo a esta categoría como Giuseppe Bacigalupo, pero si repasamos los datos y nos vamos a los años de vínculo con el deporte motor también surge la presencia estelararísima de Ramón Ibarra Palominos, tetracampeón de la F3 chilena y piloto plenamente vigente gracias a su exitoso momento en la disciplina del rally.

Con 46 años de edad, y casi 30 dedicados de lleno al automovilismo, Ibarra es uno de los máximos referentes del motorsport en Chile. Ramón debutó el año 1989 en la Fórmula 4 y a partir de ahí no se cansó de ganar carreras y títulos, demostrando una pasión y capacidad de aprendizaje que no lo solo lo llevaron a sumar cetros en pistas nacionales, sino que también en el exterior como lo mostró en 1998 al proclamarse campeón de la Clase B de la F3 Sudamericana.

Inmerso a pleno en el rally desde el año 2000, Ibarra dejó atrás su época de victorias en los monoplazas de Fórmula, pero aún recuerda con memoria fotográfica varios de sus momentos inolvidables en circuitos chilenos y sudamericanos, los que pasa a compartir en primera persona con todos los fanáticos del automovilismo nacional.

 

INICIOS EN EL DEPORTE

“Desde chico empecé con el bicicross. Eso me sirvió a vivir el deporte y conocer desde pequeño el tema de la competencia y los roces en la pista. Fue una gran experiencia que me sirvió mucho a futuro.

Salí campeón a los 10 y 11 años en el bicicross. Junto a Ruy Barbosa fuimos a correr el año 1983 una Copa del Mundo a Holanda y al año siguiente en Estados Unidos. Era un deporte muy importante, bonito y con harta cobertura. Fue una muy buena escuela. Me colocaba mucho más nervioso en esa época que ahora en los autos.

La partida era clave. Se necesita de mucha técnica. Había que coordinar muy bien los movimientos para salir lo más rápido posible. Muchas veces nos tocábamos en la primera curva, por lo que sufrí hartos porrazos y raspillones”.

BREVE PASO POR LAS MOTOS

“Después comencé a correr en el enduro con una moto bien desactualizada, de hecho tenía tambor adelante. Recuerdo una carrera en el desierto de Atacama en la que debí parar porque falló el carburador. Nos remolcó un jeep y llegué completamente enterrado.

También tuve una experiencia en el motocross, aunque en realidad fue debut y despedida. Se disputó una carrera en Quilpué con cinco mangas. Fue súper exigente para ser mi primera carrera. Eran tres mangas el sábado y dos el domingo. Una locura. En una de esas mangas sufrí una caída El piloto que iba detrás cae encima de mí, golpeándome la mandíbula. Estaba con convulsiones y me tragaba la lengua por lo que no podía respirar. Ahí el pelao Horta en forma instintiva abre mi boca y me saca la lengua, lo que me permitió volver a respirar. Realmente Felipe Horta me salvó la vida.

El motocross es un deporte muy peligroso y no lo seguí practicando, aunque sigo pensando que es muy espectacular. Creo que tenía condiciones para haberlo hecho bien, pero en definitiva tanto mi papá como mi abuelo me incentivaron a pasar a los autos luego que se consiguieran un Fórmula 4”.

IMBATIBLE EN LA FÓRMULA 4

“Tenía 17 años cuando hice mi debut en la Fórmula 4. Si bien no tenía experiencia previa en los autos, el hecho que estas máquinas tuvieran neumáticos de calle y motores de 1000cc hacían que fuera una muy buena escuela para aprender.

Gané el campeonato del año 1990 de forma invicta. En esos autos me sentía con mucha confianza, me tiraba a fondo en las curvas rápidas y aun así era maniobrable.  Recuerdo que los preparadores me felicitaban. El mismo Santiago Bengolea me enseñó muchas técnicas, las cuales me ayudaron mucho.

La preparación de los autos siempre la vimos por nuestra cuenta. En un principio fue una desventaja por inexperiencia, pero a la larga fue beneficioso ya que tienes toda la atención puesta en una sola máquina y además no dependíamos de otra gente. De hecho Norberto Morales, quien estuvo en mis primeros años, es la persona que está a cargo del Renault Clio que ocupo actualmente en el Rally Mobil. Es la persona de confianza que revisa la caja, el motor y la suspensión. Por mi lado también soy mecánico, lo que siempre me ha permitido entender el comportamiento de los autos.

Luego pasé a la Fórmula 3 donde tuve una muy buena recepción pese a que la gran mayoría de los pilotos eran bastante mayores.  Recuerdo haber corrido con Carlos Capurro, Gonzalo Alcalde, Santiago Bengolea y Giuseppe Bacigalupo, con el que tuve varios duelos mano a mano.  Gané cuatro títulos consecutivos. Son lindos recuerdos, sobre todo una carrera en la que siempre estuve por detrás de Bacigalupo, más o menos a 3 segundos de él, y recién al final pude acercarme hasta que lo superé a 2 o 3 vueltas del final. Fue muy espectacular”.

PASO A LA F3 SUDAMERICANA

“En la F3 corríamos con lubricantes Valvoline, empresa que estaba metida muy fuerte a nivel mundial apoyando categorías como la IndyCar con Robby Gordon. Así se comenzó a abrir una ventana. De hecho el 1994 fue invitado a ver las 500 millas de Indianápolis como espectador, y ahí tuve contacto con el encargado de Latinoamérica de Valvoline. En ese minuto había un piloto paraguayo de apellido Candia que tenía muy buena relación con ellos y corría en la F3 Sudamericana, y así fue como se dio la opción de lograr el auspicio de correr junto a Candia en esta categoría.

Afortunadamente me fue mejor que a Candia, por lo que el auspiciador se quedó conmigo.  Tuve la opción de ir probando y meterme cada vez más en la F3 Sudamericana.  Mi debut fue en Río Cuarto 1994. Clasifiqué bien, ganándole a pilotos más experimentados, pero se me detuvo el auto en la partida. Solté el embrague y el auto no se movió ni dos centímetros. Le puse start, pero nada. Llegaron los comisarios y en vez de empujarme me tiraron afuera, así que fue un comienzo muy breve (risas).

Los autos tenían mucha más potencia que la F3 chilena, eran muy demandantes físicamente y mucho más estrechos en el área del cockpit, por lo que se hacían bastante incómodos. La primera vez que me subí dije aquí no quepo, pero en realidad era cosa de costumbre.

Hay que estar muy bien físicamente para correr con esos autos, porque incluso al frenar el lagrimeo de tus ojos impacta en la mica del casco. Las fuerzas G son muy altas, por lo que hay que tener mucha energía y ganas para subirse a los Fórmula. Por todas estas razones es que en estos autos se suben básicamente pilotos jóvenes que no le temen a nada”.

PRELIMINAR DE LA FÓRMULA 1 EN BUENOS AIRES

“Fue una experiencia bien extraña. Ahí ya estaba en el equipo de Gabriel Furlan. Corrimos como preliminar al Gran Premio de Fórmula 1 y como la escudería tenía sede en Buenos Aires conocía la pista bastante bien.

Había llovido mucho, por lo que tuvimos una clasificación bien atípica. Alcancé a dar al principio unas vueltas en piso seco y clasifiqué sexto entre veinte tantos autos. Fue heavy, sólo tenía a los campeones adelante.

Ahora, como estábamos de preliminar de la F1, la partida fue bien extraña, porque nos presionaron mucho para que hiciéramos la carrera luego. Fue tan rara que pocos minutos antes de largar nos avisan que la partida no sería con semáforo, sino que con bandera, pero cuando nos levantan la bandera verde muchos pensábamos que se trataba de la vuelta previa, pero resulta que la mitad del grupo largó con todo a velocidad de carrera. Por mi lado partí lento, pero tras un tercio de la pista dije tengo que acelerar o sino cagué. A esa altura me habían pasado varios.

Luego con el pasar de las vueltas pasó otro hecho raro. Resulta que me había probado la butaca a última hora ocupando un buzo viejo, pero en la competencia utilicé el buzo oficial que era mucho más grueso, lo que me hizo entrar muy estrecho a la butaca. No le di la importancia, pero a medida que pasaban las vueltas, y mientras era octavo, empecé a sentir que me estaba quemando a nivel de la cintura. Lo que pasó es que al estar tan apretado en la butaca se me cortó la circulación.

En un principio pensé que se había cortado una manguera, pero igual seguí corriendo. Pocas vueltas después me despisté producto de la desconcentración. Me bajé, revisé el auto y no vi nada extraño. El equipo revisó el auto completo y no encontró nada. Seguramente no me creyeron, pero efectivamente me estaba quemando. Fue muy extraño.

El circuito estaba lleno de gente y tuve mucho apoyo de los chilenos en los pits. Fue bien bonito, pero lamentablemente debí abandonar. De todos modos alcancé a correr el 75% de las vueltas.

Tuve experiencia en muchas pistas de Brasil como Cascabel, Goiania y Sao Paulo. Autódromos espectaculares.  Fue una época bonita porque comenzamos con el desarrollo de los chasis Dallara F394, y como nadie tenía mucha experiencia con ellos, se veía mucha experimentación y espionaje por parte de los equipos brasileños y argentinos”.

TÍTULO EN 1998

“Con el tiempo la serie A de la F3 Sudam creció, agrandándole la brida y el número de los neumáticos, y la serie B quedó como era la A antes. Yo decidí pasar a la B porque no tenía el presupuesto para continuar en la A.  En ese momento pasé al equipo de Gabriel Werner, lo que me sirvió, ya que aparte de necesitar un presupuesto menor, tenía un ambiente más familiar al tratarse de una estructura más pequeña y humilde.  Con Gabriel Furlan era el tercer piloto del equipo por lo que la atención de mi auto no era la misma.

Pese a que el equipo no tenía todos los elementos necesarios, me preparaban el auto muy bien, con mucho cariño. El auto funcionaba bien y era confiable.

El equipo estaba conformado por Gabriel, su papá, el hermano grande que falleció años después, dos mecánicos, y el hermano chico, Mariano Werner, quien hoy en día es piloto oficial de Toyota en el Súper TC2000 argentino.

De la fecha en Temuco tengo buenos y malos recuerdos. En 1997 choqué en la clasificación. Arreglamos el auto, pero se me rompió la caja a pocas vueltas del final. Lo bueno es que al año siguiente me tome revancha al ganar en la Clase B. Fue un logro que recuerdo con cariño. Alcanzamos el título en Sao Paulo. Tengo bonitas fotos y memorias de ese año”

ANÉCDOTAS

“En la F3 Sudamericana teníamos neumáticos Firestone muy blandos para la clasificación que duraban 1 o 2 vueltas, por lo que necesitabas hacer el tiempo perfecto en un lapso muy limitado. Recuerdo una fecha en Brasil en la que estaba haciendo una vuelta muy buena fierro a fondo, a la par de mi coequipo Gabriel Furlan, pero a pocas curvas de la meta me encontré con el brasileño  Tom Stefani muy lento en la mitad de la pista, lo que me hizo perder mucho tiempo, No podía creer la mala suerte porque sabía que se había arruinado mi opción de hacer un buen tiempo. Ya en los pits revisamos la telemetría y confirmamos que sin ese tiempo perdido habría partido muy adelante. Fue muy frustrante. Situaciones como esa me pasaron muchas veces. Era una categoría complicada, tuve abandonos por culpa de accidentes que se producían justo delante de mí.  De todos modos me quedo con los buenos recuerdos de haber hecho ganado carreras y pole positions en la Clase B, sobre todo en Posadas, que fue una muy buena fecha ganándole a argentinos y brasileños que eran súper competitivos”.

PRUEBA EN LA USF2000

“En 1996 se dio la posibilidad de probar en Estados Unidos gracias al contacto con Eliseo Salazar. Él tenía el interés de apoyar mi carrera deportiva y así fue como probamos un auto de la Fórmula Ford 2000 en el óvalo de Walt Disney en Orlando. Como el tema de los auspiciadores siempre ha sido difícil para mí, tenía bastantes ganas que el proyecto con Eliseo prosperara. En definitiva logramos contactarnos con el equipo y salir con el auto a la pista. La mayor sorpresa fue tratar de acostumbrarme a doblar rápido y con el acelerador a fondo. La sensación de curvar a esa velocidad fue increíble. Si bien tuvimos problemas de motor que pensamos nos harían terminar prematuramente el test, al final pudimos salir de nuevo al óvalo. Quedé sorprendido con la rapidez que el equipo solucionó los inconvenientes. De hecho cuando me avisan que el auto está OK recién había terminado de almorzar, por lo que no fue la mejor forma para subirme de nuevo al Fórmula.  De todos modos hicimos muy buenos tiempos y quedé súper conforme con mi actuación. El equipo le mandó un informe a Eliseo comentándole de mi rendimiento, pero pocas semanas después el propio Eliseo chocaría en ese mismo óvalo, por lo que toda ilusión de poder correr en la Fórmula Ford 2000 se desvaneció en ese momento, aunque me quedé con la satisfacción de haber sido el segundo chileno en correr en un óvalo”.

FIN DE LA CARRERA EN AUTOS FÓRMULA

“Luego de mi título en la Clase B necesitaba pasar a otra categoría, pero no tuve el apoyo necesario ante lo cual debí dejar las pistas internacionales. Fue penoso, complicado y lo pasé mal en su momento. Este es un deporte ingrato, a veces gastas más plata de la que tienes, pero en definitiva ese capítulo me sirvió para iniciar otra historia muy buena en el rally”.

BLOQUE VINTAGE: TALENTO Y COMPROMISO

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