Este fin de semana, y una vez superado el frente de mal tiempo que afecta a la zona central del país, la Fórmula 3 volverá al ruedo con el desarrollo de la sexta fecha del campeonato 2018 en una de las localidades más tuercas del país. Nos referimos a Quilpué, que mes a mes nos remece con su leal fanatismo por el deporte motor.

Durante la última década el automovilismo local ha escrito numerosas historias de culto en el Autódromo de la Villa Olímpica, pero si queremos recordar los años más gloriosos de la F3 vinculados a esta comuna de la quinta región la tarea pasará por remontarnos hacia el siglo XX, y más precisamente hacia fines de los 80 y principios de los 90, momento en el cual la por entonces categoría reina del motorsport chileno protagonizó tremendas carreras en la mítica Base Aérea El Belloto.
Hoy en día convertida en zona comercial de Quilpué, El Belloto fue por varios años epicentro de multitudinarios eventos tuercas, sobre todo asociados a la Fórmula 3, por lo que vale la pena traer a la palestra algunos de los notables instantes que se vivieron en una Base Aérea que supo sacarle partido a su espacio físico transformándose en recinto de interesantes carreras.

Pasando por los hangares
Dos de los aspectos distintivos de las Bases Aéreas son su áspero piso y generoso ancho de pista, características que trajeron consigo excelentes carreras de F3 en El Belloto, plenas de incertidumbre y con intensos duelos por la punta como los que protagonizaron Juan Carlos Silva, Santiago Bengolea y Giuseppe Bacigalupo en 1986, y Carlos Capurro con Héctor Sotomayor en 1990.
En El Belloto se ocuparon dos versiones de pista; una de 2.200 metros que fue utilizada en 1985 y 1986, y que incluía una zona muy lenta y estrecha que pasaba por hangares, y una configuración bastante veloz de 1.660 metros, con dos rectas muy largas y una horquilla muy exigente que sirvió de recinto para la realización de cinco carreras efectuadas entre 1989 y 1990.

Whisky ganador
Si hablamos de eficacia a la hora de poner a punto el auto en la ondulada y poco adherente pista de El Belloto nadie destacó más que Juan Carlos Silva, quien ganó sin oposición las dos carreras que disputó en ese circuito a los mandos de un hermoso chasis Beta motorizado por Renault.
Los fríos números señalan a Silva como ganador de los primeros eventos de la F3 en el reducto quilpuenino, pero dejan en segundo plano un dato muy especial, puesto que en 1986 la victoria de Juan Carlos y el tercer lugar del otrora campeón de la Monomarca Fiat 125 César Coggiola marcaron el mejor resultado histórico del equipo Whisky J&B Licores Despouy que tan recordado es en el ambiente por ser los últimos colores que vistió el malogrado Sergio Santander Benavente.

El infortunio de Alcalde
En esa carrera de 1986 los autos más estéticos a nivel visual eran el Besa de Silva y los Berta manejado por Cristian del Fierro y Gonzalo Alcalde, éste último autor de la pole position con récord de pista.
La velocidad de Alcalde hacía pensar un buen año para el chasis argentino, sin embargo, pese a su sofisticada tecnología y armoniosas líneas el Berta nunca rindió al nivel esperado en esa temporada, tal como quedaría graficado en la carrera de El Belloto donde el piloto papayero rápidamente quedaría fuera de carrera a raíz de problemas técnicos que dejaban de manifiesto los déficit de un auto que al menos en Chile no se comportaba a la altura de los chasis Crespi, Larroquette y Ridolfi que dominaban en la categoría.

Tano sin freno
Uno que supo manejar autos distintos y rendir al máximo en cada uno de ellos fue Giuseppe Bacigalupo, quien anota precisamente en El Belloto uno de sus triunfos más increíbles. Este éxito data de julio de 1989, cuando el “Tano” logró ganar de punta a cabo la quinta fecha pese a correr con una mano lesionada producto de un accidente carretero que había sufrido antes en Argentina.

Apertura de motores
En 1990 El Belloto se convirtió en punto de inicio de la nueva era multimarca de la F3 con el estreno oficial de los motores Citroen y Alfa Romeo que se unían a Renault como marcas en las grillas de partida, una normativa que para algunos intensificó las dificultades del campeonato producto del sustancial aumento de costos que sufrió el certamen.

Actuación consagratoria
Ese estreno de la era multimarca trajo consigo la mejor carrera para el recordado Héctor Sotomayor, quien a los mandos de un viejo chasis Larroquette se las ingenió para luchar codo a codo contra Carlos Capurro en uno de los mejores duelos que se recuerde en El Belloto.

Reyes del verano
Del mismo modo en que el Festival de Viña de 1990 causaba furor con números artísticos como el del cantante mexicano Luis Miguel y la brasileña Xuxa, la F3 también hacía de las suyas con tres carreras veraniegas en El Belloto, donde el equipo Goren, los Ferrari del automovilismo chileno, se quedaron con sendas victorias gracias a Kurt Horta y al antes mencionado Capurro.

Debut de un equipo histórico
Si bien los autos rojos de Goren fueron los máximos protagonistas de 1990, El Belloto también fue sede del debut de los McLaren chilenos de la Fórmula 3. Nos referimos al estreno del equipo Marlboro-Shell con Giuseppe Bacigalupo e Iván Mesías como pilotos que por espacio de tres años lucieron una decoración y rendimiento estelar que emulaban a los exitosos autos albirrojos con los que Ayrton Senna y Alain Prost dominaban en la F1.

Los Bacigalupo, Ávila Gac, Martínez-Conde, Sangüesa, Montaña, Yáñez, Neira, Varela, Duijvesteijn, Ayelli y Kaulen, tendrán la misión de aportar nuevos capítulos a la leyenda quilpuenina, una historia llena de brillo y pasión.

BLOQUE VINTAGE: EMBRUJO QUILPUENINO

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