Acelerar a fondo, liderar las acciones y sentir que la victoria está en la mira solo para que minutos más tarde todo se desvanezca producto de una falla mecánica o un infortunio es una de las peores sensaciones que puede experimentar un piloto de carreras. La semana pasada expusimos algunos casos de pilotos de la F3 chilena que vieron frustradas sus chances de triunfo cuando todo lucía a su favor, pero nos dejamos reservados para esta ocasión tres nuevos ejemplos que muestran cuan fina es la línea que divide el éxito del fracaso en el deporte motor.

El dolor de perder victorias a la vista

  •  4ª fecha 1990/ Giuseppe Bacigalupo

Corría marzo de 1990 y debutaba oficialmente el nuevo reglamento multimarca de motores en la F3 nacional. Las Vizcachas lucía en grande y el público disfrutaba a fondo de un nuevo duelo entre los máximos referentes de los 80s, Giuseppe Bacigalupo y Santiago Bengolea, sin siquiera imaginar el increíble desenlace que tendría la prueba. Durante más de 35 minutos el “Tano” había mantenido a raya los ataques del Larroquette Citroen de Bengolea y todo hacía augurar que el triunfo estaba en sus manos, no obstante, a 3 giros del final se produciría uno de los malos entendidos más desafortunados en la historia de la categoría al momento en que los punteros se encontraron con Julio Infante, quien transitaba a baja velocidad luego de haber perdido el alerón trasero de su auto.

Con menos de 5 kilómetros para recibir la bandera a cuadros Bacigalupo afrontaba la curva de la olla en posición ideal para sacarle una vuelta al rezagado Infante justo antes de tomar la British Leyland, sin embargo, tanto Julio como Giuseppe hicieron el mismo movimiento, ante lo cual ambos monoplazas entraron en colisión provocando que el hasta entonces tetracampeón de la categoría perdiera la totalidad de la trompa de su auto.

Pese a los daños, Bacigalupo lograría completar los giros finales para rescatar el segundo lugar por detrás de Bengolea, pero la rabia e impotencia del renguino ante la pérdida de una victoria que estaba casi sentenciada se harían sentir por largos minutos en los boxes de Vizcachas.

  •  11ª fecha 1991/ Martín Ferrer y Carlos Capurro

El campeonato de aquel año ya estaba sentenciado a favor de Bacigalupo, pero aún restaba por definir la disputa por el segundo lugar del ranking entre Carlos Capurro y Kurt Horta, lo que traería consigo unas fechas finales ricas en dramatismo e incidentes, aunque difícilmente algún fanático podría haber anticipado una carrera tan increíble como la undécima de 1991 que se transformó en una verdadera pesadilla para cada piloto que tomaba el liderato.

Durante los primeros pasajes de la competencia tres actores de punta como Iván Mesías, Giuseppe Bacigalupo y Lino Pesce (los dos últimas protagonistas de una colisión) habían quedado fuera de contienda, ante lo cual Martín Ferrer y Carlos Capurro arremetían como los claros favoritos a quedarse con el triunfo, aunque la diosa fortuna les tendría deparadas ingratas sorpresas.

Ferrer, quien estaba decidido a sumar su primera victoria para un auto con motor Citroen, sería polémicamente desclasificado por superar en condición de bandera amarilla, pero el piloto del por entonces team Eliseo ni siquiera alcanzó a llegar a zona de pits, puesto que una rotura mecánica lo obligó a abandonar en el sector de la sucesión del circuito largo de Las Vizcachas.

Ante el abandono de Martín, el aguerrido Capurro quedaba con la pista libre para conquistar la victoria, pero los imponderables aún no habían finalizado, ya que cuando restaban menos de dos vueltas para el final una falla técnica en el Larroquette Renault condenaría el retiro de Capurro, lo cual dejaría en bandeja el triunfo al astuto Kurt Horta, quien gracias a este resultado prácticamente finiquitaba el subcampeonato a su favor.

  •  5ª fecha 1992/ Martín Ferrer

Con una temporada de experiencia en el desarrollo del motor Nissan V16, Martín Ferrer afrontaba 1992 con la clara intención de conseguir su primer título en la F3. El astro de las categorías monomarca tenía un buen auto y había conseguido junto a su equipo técnico comandado por Cristian Haleby una puesta a punto ganadora, sin embargo, la confiabilidad no fue el principal aliado del team Eliseo, tal como quedó claro durante esa quinta fecha de 1992, en la que Ferrer sufriría una de las mayores decepciones del año.

Dominante a lo largo de todo ese fin de semana en Vizcachas, el piloto que representaba los colores de Cera Team y Blistec estaba cumpliendo una labor perfecta hasta faltando 10 vueltas para el banderazo a cuadros, momento en el cual una falla impensada transformaría su carrera en una verdadera pesadilla, todo a raíz del desprendimiento de su alerón trasero que quedaría en posición invertida provocando que el auto perdiera toda sustentabilidad en zona de curvas y frenajes.

En tales condiciones lo más lógico es entrar a boxes, pero Ferrer haciendo gala de la garra que lo caracterizaba se mantuvo en pista, aunque sin ninguna arma técnica para defenderse de Giuseppe Bacigalupo, Gonzalo Alcalde y Shahan Kazazian que terminarían en zona de podio.

Sin duda aquella fecha marcó el cuarto lugar más ingrato en la trayectoria deportiva de Ferrer, y quizás el principio del fin a una temporada con el team Eliseo que no terminaría de la forma esperada para el piloto que desde unos años a esta parte se encuentra radicado en Rancagua.

BLOQUE VINTAGE: TAN LEJOS TAN CERCA

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