Este miércoles se cumplió el 31° aniversario del sensible fallecimiento de Sergio Santander Benavente, uno de los pilotos más osados y vehementes en la historia de la Fórmula 3 nacional. Ciertamente ese nefasto 26 de septiembre en Vizcachas marcó un antes y un después en el automovilismo chileno, sin embargo, independiente de todas las implicancias adversas que trajo consigo la partida del ariqueño, es hora de hacer un justo homenaje al “loco” destacando sus principales obras, aquellas que dejaron con la boca abierta a sus rivales y sin aliento al público que lo seguía tanto en las tribunas como en la TV. Es por ello que en este nuevo capítulo vintage de la F3 nos concentraremos en repasar las cuatro victorias que conquistó el nortino durante su periplo en la otrora categoría reina del motorsport chileno.

1984: 24 de noviembre – Las Vizcachas/ circuito corto/ contra los punteros del reloj

Luego de una próspera y victoriosa época con el equipo Viceroy en la F4, el ariqueño jugó todas sus cartas en la posibilidad de internacionalizar su carrera deportiva. Santander intentó suerte en la F2 Codasur y corriendo pruebas de largo aliento en Estados Unidos, y si bien mostró claros indicios de brillantez al clasificar a escasas décimas de segundo del poderoso “Yoyo” Maldonado en el estreno de la F2 en Tarumá, Brasil, a la postre su inconsistencia unida a la falta de un medio mecánico de real nivel lo privaron de lograr resultado destacados.

Sin opciones de lograr un asiento competitivo en el concierto internacional, Sergio optó por retornar a nuestro país y correr en la naciente F3, donde haría historia al convertirse en el primer piloto que le dio un triunfo al chasis Vesa, logro que concretó en la penúltima fecha de 1984 cuando ganó por paliza a “Tito” Ridolfi y los pilotos del team Denim, Alejandro Schmauk y Santiago Bengolea.

Lamentablemente para las intenciones de Santander, esta maciza victoria en el “valle del vértigo” fue solo una golondrina que no hizo verano, puesto que una pobre campaña en 1985 marcada por abandonos y carencia de apoyo financiero terminaron por sentenciar su retiro de la categoría a inicios de 1986, algo que parecía fuera de todo contexto tomando en cuenta que hablábamos del mismo piloto que cinco años atrás se había coronado campeón de la F4.

1987: 25 de abril – Base Aérea El Bosque

Santander la pasó muy mal en 1986. El “loco” no podía estar sin correr, y es que su pasión por las tuercas lo era todo. Tras una temporada completa fuera de las pistas, el nortino necesitaba volver si o si a las competencias para repotenciar su sitial de honor, y esa posibilidad se dio al conseguir un cupo en el equipo J&B Licores Despouy donde paradójicamente reemplazaía a su amigo de toda la vida Juan Carlos Silva.

Un accidente cuando rodaba como puntero en Quintero, y dos magras actuaciones en Vizcachas no fueron precisamente el inicio soñado para Santander en el equipo “amarillo”, pero la suerte del por entonces presidente del Comité Olímpico de Chile comenzó a cambiar en la cuarta fecha disputada durante un gélido sábado en El Bosque, donde contra su naturaleza hizo la pole position y lideró todas las vueltas de competencia exponiendo un nivel de dominio que no se le veía desde inicios de esa década. Era el inicio de los cuatro meses deportivos más felices de Sergio, quien con esa victoria ascendía al segundo puesto del ranking a solo un punto de “Kuto” Horta.

16 de mayo – Las Vizcachas/ circuito largo/ contra los punteros del reloj

Los escasos grados centígrados que marcaba el termómetro en el circuito puentealtino de Las Vizcachas contrastaba con el fabuloso espectáculo que brindaron los 18 inscritos, y es que esa quinta fecha de 1987 pasaría a la leyenda como una de las carreras más emocionantes e impredecibles en la historia de la F3 chilena gracias al duelo sin freno que protagonizaron Martín Ferrer, Santiago Bengolea, Juan Carlos Ridolfi y el propio Santander.

Promediando la carrera parecía que las opciones del “loco” eran mínimas debido a problemas de carburación, pero súbitamente el Larroquette Renault del ariqueño retomaría su ritmo habitual y con ello Santander dio paso a una de sus habituales remontadas al todo o nada que se vería facilitada a dos vueltas del final cuando el hasta entonces líder Bengolea se pegó un trompo a raíz de una falla técnica en su monoplaza. El abandono de Santiago le dejaría en las manos el triunfo a Sergio, quien ni tonto ni perezoso aprovecharía la oportunidad para ganar su segunda carrera consecutiva y así alzarse como nuevo puntero de la general acumulada.

22 de agosto – Las Vizcachas/ circuito largo/ a favor de los punteros del reloj

Luego de una actuación sin pena ni gloria como local en Arica, Santander volvió a la senda ganadora dos meses después en Vizcachas, donde daría vida a una carrera digna de su sello kamikaze.  Autor de una dramática pole position que ganaría por escasas décimas al campeón vigente Giuseppe Bacigalupo, el piloto del team J&B Licores Despouy salió decidido a mantener la punta en la largada, sin embargo, su osadía le haría pegarse un trompo en la curva de la cordillera y provocar como consecuencia una verdadera carambola que incluso perjudicó a su compañero de equipo Martín Ferrer.

El error lo haría retroceder hasta un distante undécimo puesto, pero lejos de tirar la toalla Santander encadenaría una de sus actuaciones más notables iniciando una arremetida furiosa llena de orgullo y valentía que le permitiría avanzar sostenidamente en el clasificador hasta tomar la punta tras superar a escasas vueltas del final a Bacigalupo después de un infartante duelo mano a mano en plena recta de meta.

Más de algún piloto no tendría reparos en criticar posteriormente la debacle que produjo Santander en la partida, pero a nivel de espectáculo cabe hacer notar que ese claro error conductivo fue en beneficio del espectáculo, puesto que a lo largo de 41 minutos de acción todo el público atestado en Vizcachas tendría la chance única de ver a Sergio con las luces encendidas a tope y concretar una victoria de antología que lo dejaba como claro favorito a quedarse con el título de la categoría.

Desgraciadamente un mes más tarde la historia cambiaría en 180 grados y el sueño de Santander se transformaría en tragedia, pero pese al inexorable paso del tiempo buena parte de los fanáticos del deporte motor siguen recordando a Sergio por ese nivel de arrojo tan único que mostraba en la pista, un grado de vehemencia que dejaba en claro la voluntad del ariqueño por dar el todo por el todo en la pista sin guardarse una gota de energía, señal clara del espíritu de un hombre que vivió intensamente como si se tratara del último día de su existencia.

BLOQUE VINTAGE: CON EL SELLO DEL “LOCO”

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