A lo largo de la historia el automovilismo chileno se ha caracterizado por tener múltiples categorías de autos carrozados pero muy pocas de monopostos, lo que siempre ha generado que sea muy difícil para los pilotos adaptarse rápidamente a las características técnicas que tienen los vehículos de la Fórmula 3, más aún en la época dorada de 1985-1992 cuando era tremendamente complejo superar a los “zorros viejos” de la categoría como Bacigalupo, Bengolea, Horta, Silva, Gimeno y Capurro por citar los casos más emblemáticos.

Tomarle la mano a los F3 y asentarse en un medio marcado por la presencia de pilotos experimentados era todo un desafío, pero aún así la por entonces “categoría reina” del motorsport nacional celebró durante varias temporadas la presencia de debutantes estrellas, que en base a talento y una alta dosis de garra lograron destacar rápidamente en la grilla pese a no disponer -en varios casos- de los medios económicos y mecánicos que ostentaban los pilotos consagrados.

 

1985 César Coggiola

Luego de una brillante temporada en la Monomarca Fiat 125 -que incluyó duelos muy intensos con Martín Ferrer- la ascendente campaña de Coggiola dio un paso más al insertarse en las filas del team J&B Licores Despouy de la F3, donde se dio el gusto de superar en más de una oportunidad a su compañero de equipo Juan Carlos Silva, y además conseguó una pole position y un podio en su ruta hacia la obtención de décimo lugar en el ranking, números más que auspiciosos para un debutante en la categoría.

 

1986 Martín Ferrer

La Monomarca Fiat 125 fue una tremenda escuela de talentos para la F3, y sin duda uno de los alumnos más destacados fue Germán Martín Ferrer, tricampeón de la categoría, quien pese a disponer de recursos muy exiguos en su temporada inicial en los monopostos, se encargó de compensar todas las carencias financieras con un manejo de primer nivel, muy agresivo y decidido que le permitieron completar su primer año 100% de autos fórmula en novena posición del ranking igualado con Víctor Matthei y estando muy cerca de ganar la última fecha de ese año.

 

1987 Ramón Torres

Por tercer año consecutivo el mejor debutante de la F3 provino de los Fiat 125, en esa oportunidad de la mano del aguerrido andino Ramón Torres, campeón de la Monomarca 1985, cuya tremenda química de trabajo con el preparador Carlos Maroto le facilitó su adaptación a los monoplazas hasta el punto de conquistar un brillante en la octava fecha de 1987, aquella que todos recuerdan por el fatídico accidente que le costó la vida a Sergio Santander.

Pese a su excelente año como “rookie”, increíblemente Torres no tendría más oportunidades de completar temporadas “full time” en la Fórmula 3.

 

1988 Marcelo Annibali

A diferencia de los casos antes nombrados, en 1988 el debutante estrella de la F3 hizo su estreno en monoplazas luego de campañas en los poderosos autos de la categoría Turismo Carretera, un camino bien peculiar que ya habían seguido antes -y con bastante éxito- Clemente Gimeno y Carlos Capurro.

Annibali debutó en los monoplazas recién en la novena fecha de aquel año, pero aún así se las ingenió para mostrar sus condiciones y cosechar un valioso cuarto puesto en la última carrera que lo posicionó en una meritoria duodécima posición del ranking.

 

1989 Lino Pesce

La joven categoría Fórmula Junior (luego rebautizada como F4) aportó varios jóvenes talentos a la F3, entre los cuales destacó con luz propio Pesce Acuña, quien, tras ganar el título de la serie promocional en 1988, escaló a la categoría máxima del automovilismo nacional sorprendiendo a propios y extraños con un meritorio sexto puesto en el ranking, posición que lo ubica hasta la fecha como uno de los mejores debutantes en la historia de la Fórmula 3.

El vehemente “Linito” cosechó dos podios, incluyendo uno sobre la lluvia en Las Vizcachas, que dejaba en claro sus notables condiciones conductivas.

 

1990 Iván Mesías

El ex ciclista tuvo un largo periplo en los autos carrozados, especialmente la Monomarca Marlboro Lada, que le sirvió para cosechar experiencia y llegar a la F3 mejor preparado con respecto a su primer paso por los monoplazas a inicios de los 80 (F4).

Como miembro del equipo Marlboro Shell, Mesías se convirtió en el escudero ideal de Giuseppe Bacigalupo, completando tres sólidas temporadas que incluyeron un noveno lugar en el ranking de 1990 (debutante del año) y un brillante cuarto puesto en 1991 con triunfo en la recordada última carrera disputada en el legendario circuito número 2 de Las Vizcachas.

 

1991 Ramón Ibarra

En estricto rigor el capitalino hizo su debut en la décima fecha de 1990 y logró su primer podio en la última carrera de aquel año en Antofagasta, pero su primera temporada completa en la F3 se concretó en 1991 con el equipo Valvoline ubicándose noveno en la general, una posición algo mentirosa dado que múltiples fallas mecánicas lo privaron de repetir el nivel de excelencia que había exhibido el año anterior al ganar en calidad de invicto el título de la F4.

 

1992 Shantal Kazazian

Tal como Pesce, la veloz Shantal llegó a la F3 precedida de un brillante título en la F4, y si bien su experiencia en la categoría mayor del automovilismo criollo estuvo marcada por altos y bajos, se las arregló para ser la mejor debutante de aquella temporada, concretando algunas actuaciones muy destacadas como su cuarto puesto en la 3ª fecha de Las Vizcachas y un brillante cuarto lugar en la grilla de la 7ª fecha por delante de pilotos estelares como Carlos Capurro, Ramón Ibarra y Gonzalo Alcalde.

BLOQUE VINTAGE: DEBUTANTES DE ORO

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